Cómo sentirte feliz el día que vuelves a trabajar

Se acabó la excedencia y me ha tocado volver al trabajo. Nuevo horario, nuevo departamento, y nueva gente con la que tratar a diario y trabajar. Han sido 39 días en los que he desconectado, del todo. Además, en casa, con los niños y con mamá, se está muy bien, pero lo bueno se acaba.

 

Yo me esperaba un día difícil, muy difícil. No suelo llevar bien los cambios, salir de mi zona de confort, aunque creo que a la larga me va a venir bien. Esto en cuanto al trabajo. Luego está la parte que nada tiene que ver con él. Toca volver a poner el despertador para levantarse por la mañana, y no me gusta porque prefiero levantarme cuando los mellizos reclaman su desayuno. Y toca irme con ellos y dejarlos en la guardería. Creo que, al menos el primer día, uno de ellos me ha odiado por ello, aunque solamente sea un ratito. Su mirada me lo ha dejado muy claro.

 

He recordado mis tiempos de estudiante de Química y lo mal que lo pasaba cuando tenía exámenes. El día que tocaba, era horrible la espera. Hasta que estaba a la puerta. A partir de ahí, relajación y que sea lo que Dios quiera. Hoy ha sido igual. Los nervios, hasta la puerta, luego tranquilidad y a por ello de la mejor forma posible. Si además, al poco de llegar, te regalan chocolate (chicas no os preocupéis, las frases que le acompañaban me han gustado más todavía), la cosa va mejor todavía. Por cierto, estaba buenísimo.

 

Papá comiendo chocolate

 

La conciliación es un gran invento. Salir de trabajar a tiempo de poder llegar a casa a comer (a una hora medianamente normal) y tener toda la tarde libre es gloria pura. Algo me habían comentado pero ahora que lo he comprobado, lo confirmo. No me lo podía creer de camino al coche. Era tan pronto…

 

Pero lo mejor de todo estaba por llegar. Aunque eche de menos a mis compañeros, aunque haya tenido que salir de mi zona de confort, aunque haya tenido que poner el despertador, aunque mi hijo me haya odiado, aunque haya estado nervioso… me siento feliz. Feliz porque puedo comer con mamá todos los días (recordando chascarrillos de hace mil años que nos hacen reir juntos), feliz porque he estado más activo toda la tarde y he hecho más cosas sin estar cansado, feliz porque he tenido más ganas de jugar con mis hijos, feliz porque todo esto puede pasar todos los días, no solo los que no trabaje. Y yo preocupado porque el día iba a ser complicado…

 

Y ya, para rematar, los mellizos han visto el tren por primera vez (sí, es un tren aunque parezca una tuberia gigante) ¡y lo han flipao!

 

Mellizos viendo tren

 

 

 

 

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Un comentario en “Cómo sentirte feliz el día que vuelves a trabajar

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