Taller de relajación para cinco

 

Papá y mamá últimamente no paran. Todo el día con prisas, y las noches son bastante malas y no consiguen descansar. Necesitan relajación. Y conseguirla con tres hijos es un poco complicado (imposible). Los fines de semana, al menos, están los dos en casa y se pueden repartir algo más. Pero también tienen un tiempo que hay que rellenar de alguna forma. Juntando todo esto, y viendo la agenda de Hala que chulo, se les ocurrió ir a un taller de relajación y meditación de Family Balance. Ya se veían llegando a casa después supertranquilos, Julia sin dar voces, los mellizos sin llorar, ellos relajados… Bueno, veamos.

 

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Comenzamos…

 

Para empezar, lo habitual, piensas que vas a salir, esta vez sí, a la hora justa para poder llegar a tiempo. Pero esta vez tampoco. ¿Alguien más tiene un hijo que esté esperando a ser bañado para hacerse caca? Ya salimos tarde. Al menos, tenemos suerte y aparcamos a la puerta. Lo de la suerte es porque no nos multaron por dejar más de la mitad del coche en la parada del autobús. Empieza el taller. Hay que tumbarse e ir pensando en lo que va explicando la monitora. Empiezan tumbados tres miembros de la familia, luego dos, y luego una, y a ratos. Los mellizos ven que el sitio es más grande que casa y tienen mucho espacio para moverse. Van a ver a una mamá, y luego a otra, y a un papá con otro niño… Total que papá y mamá pendientes de ellos sin poder hacer nada. Y Julia riéndose de lo que hacen. En ese momento ya estás en la fase de reírte por no llorar. Y relajado, poco. De meditar ni hablamos.

 

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Papá con los mellizos intentándolo

 

Lo siguiente es dar un masaje. Como lo principal es la relajación de Julia, pues mamá le da el masaje. Mientras papá se encarga de… los comezapatos. Todo el mundo estaba descalzo, y todos los zapatos estaban juntos. Buen menú, de primero botines, de segundo deportivas, y de postre botas de trekking. Hay de todo, y todo comestible, parece ser. Papá no da a basto.

 

 

Por último, hay que colorear un mandala, que hace Julia. Pablo y Luis siguen haciendo vida social conociendo a mamás y a niños. Papá y mamá bastante rendidos y cansados los dejan, después de todo a nadie parece parecerle mal. El taller llega a su fin y no sabemos si Julia se ha relajado, pero papá y mamá han tenido ratos de bastante estrés y, por supuesto, han meditado y decidido que, la próxima vez, no van con los mellizos.

 

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Julia y su mandala

 

El taller de meditación y relajación les ha parecido a papá y mamá una actividad muy recomendable, a Julia le ha gustado mucho, pero para niños de edad a partir de tres años por lo menos, cuando ya son capaces de estar un ratito quietos y tranquilos. A ellos les admitieron encantados, pero creen que han molestado más que otra cosa.

 

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Pablo y Luís se vinieron arriba y no pararon

 

A todos los asistentes, si por casualidad nos leéis, gracias por aguantarnos, volveremos los cinco, que además nos olvidamos el mandala de Julia… No, es broma, podéis estar tranquilos, que los mellizos no irán.

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4 comentarios en “Taller de relajación para cinco

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