Carta a Samanta Villar

 

Hoy mamá se ha decidido a escribir. Hacía mucho que no lo hacía, pero creo que era más apropiado que esto lo escribiera ella que hacerlo yo.

 

Querida Samanta,

Lo primero que quiero decirte es que admiro tu trabajo y a ti por la imagen que muestras en él.
Me he atrevido a escribirte después de leer hace unos días un artículo sobre tu libro «Madre hay más que una». He leído opiniones en las que se decía que algunas frases del mismo sólo eran un reclamo para vender más libros. Me niego a creerlo.

Yo, simplemente, voy a escribir mi opinión personal al respecto. Soy Belén, esposa y madre de familia numerosa, también trabajadora, aunque ahora estoy en excedencia. Soy muchísimo más feliz que hace 5 años, antes de tener a mi primera hija, aunque esté sin dormir, con ojeras, no pueda salir casi nunca sola con mi marido, pese no sé cuántos quilos más, me duelan los brazos y la espalda,… y aunque “el dolor físico del agotamiento y el hundimiento moral de decir: ¡no puedo más!” me pueda algunas veces, aún con todo esto, soy más feliz y no, no he perdido calidad de vida. Mi vida ha cambiado por completo. Tengo otras prioridades.

Mi primera hija tardó en llegar. Nació por cesárea y era lo más bonito del mundo. Al ver su cara se me olvidaron todas las penurias pasadas. No sentía dolor, sólo una inmensa emoción y alegría. Lo repito, no recuerdo dolor por la herida de la cesárea. Sí, se que pueden decir que eran las hormonas. Esas mismas hormonas que 15 días después hicieron que el mundo se me callera encima cuando mi marido volvió a trabajar. Nunca creí que, a mi, me pudiera pasar eso que llaman depresión postparto, con lo que deseaba ser madre, ¿cómo podía pasarme a mi? Pero pasó y fue una etapa dura, pero no empañaba la felicidad de estar con mi niña. Y salí y era feliz con mi familia. Durante 10 meses, me estuve sacando la leche con un sacaleches y dándosela a mi bebé con biberón. Mucho trabajo, tiempo, críticas, pero aguanté hasta que yo quise. No me considero mejor o peor madre por ello. Sólo pensaba que estaba haciendo lo mejor para mi niña.

Mi marido y yo decidimos que me quedaría en casa el primer año para estar con la bebé. Menos ingresos, implicaba quedarnos sin vacaciones. Para mi tampoco esto era perder calidad de vida. Durante muchos meses me duchaba corriendo, sin darme crema después por supuesto, pero para mi eso tampoco era perder calidad de vida. No soy una superheroína, aunque a veces lo intento, sin éxito, claro.

A los 2 años mi hija estuvo ingresada durante una semana, para encontrar el motivo por el que llevaba 1 mes con fiebres continuas. Eso no es perder calidad de vida, aunque la descoloque y la ponga patas arriba del todo, es miedo porque tu corazón está en una cama de hospital y no puedes ayudarla.

Después, un aborto. Esa situación sí nos hizo perder calidad de vida, vuelven las preguntas, los miedos, las indecisiones. ¿Alguien le puede decir a las mujeres que hemos pasado por esta situación que no se preocupen porque es mejor ser tía que madre, que la maternidad está sobrevalorada, o que “la maternidad es un estado idílico, que no coincide con la realidad”?

El verano pasado nos volvimos a quedar embarazados…¡de mellizos! Nunca quisimos ser padres de hija única, porque mi marido y yo somos hijos únicos y no nos resultó una buena experiencia. Así que con un par, tiramos para delante.

 
El embarazo fue horrible, nauseas, vómitos, sangrados, acidez, apenas podía comer, dormía fatal ¿Y? Para mí, la recompensa final justificaba todo lo que estaba pasando. Parto provocado, costoso, con fórceps, ventosas, maniobra de kristeller…uno de los mellizos perfecto y el otro a neonatos. Horrible sensación. Corazón roto de dolor. Gracias a Dios no pasó en la incubadora ni 2 días. Días que se hicieron siglos sin poder verle, cogerle, abrazarle y llenarle de besos. Ni por un momento pensé que era más feliz antes de lo que lo era ahora. La felicidad y la alegría son cosas distintas para mí. Mientras tanto, yo no tenía fuerzas ni para levantarme de la cama del hospital. Tuvieron que ponerme hierro intravenoso y hacerme 2 transfusiones. Mi único deseo era poder ir a ver a mi bebé a neonatos. Fue una experiencia muy dura, pero ni comparación con la que viven otros padres que pasan allí semanas o meses.

Imagino que a quien pueda leer todo esto, no le parecerá nada idílico la maternidad y le quedará claro que es dura, muy dura. Nadie me dijo que fuera fácil, ni lo está siendo en absoluto, y por eso yo a nadie le digo que este camino será sencillo. No sé quién pudo decírtelo a ti…

 
Por supuesto que pierdes libertad, y que tu vida ya no va ser la misma, pero tampoco cuando sales con otra persona y te vas a vivir con ella. Si te comprometes con alguien y por ella cambias hábitos, preferencias, gustos, aficiones, ¿significa que estás perdiendo calidad de vida?

 
Para mi, perder calidad de vida es tener 16 semanas de permiso de maternidad. Es que cuando vuelva a trabajar, voy a tener sólo 35 horas para poder ir al médico con mis hijos o yo misma. Es no poder ir por la calle con el carro gemelar porque hay multitud de obstáculos que me lo impiden. Es tener que subir a pulso el carro en un edificio de un organismo público porque no hay ascensor. Es no tener apenas ayudas públicas. Y otras muchas cosas más que gracias a Dios no estamos pasando, como estar enfermos o pasar graves apuros económicos.

 
Ahora, como te dije al principio, estoy en casa con mis mellizos de 10 meses, gracias a que en mi empresa puedo elegir la opción de tener excedencia para su cuidado. Y digo gracias, porque otras mamás no tienen este privilegio. Eso también puede hacer perder calidad de vida. Me ducho con mis mellis de espectadores en la puerta sentados en sus tronas, no puedo ir al baño sola porque gatean hasta apoyarse en mis rodillas, ni tumbarme a descansar después de comer, duermo (bueno, dormir, dormir…) con mis amores pequeños entre mi marido y yo…¿divertido no?

Para finalizar, te diré que para mi calidad de vida es verles cada mañana, sus besos, sus caricias, sus abrazos, sus manos agarrándome, sus te quiero mucho mucho requetemucho, ver a mi niña salir corriendo del cole para abrazarme, todo eso y el amor de mi marido, con el que ando el camino de la vida con equivocaciones, tropiezos, fallos y sobre todo con mucho amor. Y además, toda la gente que nos hace la vida más fácil, y nos quiere, y nos trae a la niña del cole, se queda con los bebé en una urgencia, me ayuda a dar bibes, nos regala una hora a solas para que mi marido y yo vayamos de la mano por la calle. Todo eso hace que la vida merezca la pena, y que mi vida en familia, con mis hijos, sea lo mejor del mundo.

Espero que seas inmensamente feliz con tu pareja y tus hijos. Un abrazo fuerte. Belén.

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8 comentarios en “Carta a Samanta Villar

  1. La verdad q no se si seria su intencion vender mas libros pero la publicidad la esta consiguiendo
    Yo pienso como tu respecto a la maternidad pero no por eso no respeto la.manera d vivirlo samantha u otras madres, xq nos boicoteamos las madres las primeras? Cada una es libre d vivirlo o sentirlo d una manera y no por ello es menos válido ni menos real…apoyemonos entre nosotras y enriquezcamonos unas d las otras
    Un saludo y animo q las familias numerosas sois un ejemplo en.esta época!!

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    • Estoy completamente de acuerdo contigo. Al final lo unico que extraigo de esta entrada es la critica hacia otra madre, hacia otra mujer. Solo veo falsa humildad, un texto infinito de tus sacrificios como madre y de lo dura que es la maternidad, lo mismo de lo que se queja Samantha. Basta de criticarnos entre nosotras, en despreciar las crianzas y opiniones de otras madres.

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      • En absoluto estoy criticando a otras madres, entre otras cosas porque no me gusta q me critiquen sin conocerme.
        Muy al contrario d intentar hacerme la víctima o querer parecer una santa, lo q describo son lad dificultades q tengo siendo madre, ya q Samanta dice q ella no conocía estos “sacrificios” xq nadie se los había contado.
        Y despreciar NUNCA!!!

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  2. En absoluto estoy criticando a otras madres, entre otras cosas porque no me gusta q me critiquen sin conocerme.
    Muy al contrario d intentar hacerme la víctima o querer parecer una santa, lo q describo son lad dificultades q tengo siendo madre, ya q Samanta dice q ella no conocía estos “sacrificios” xq nadie se los había contado.

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  3. Yo no creo que estés criticando, estas contando ru realidad y creo que nos lo has contado maravillosamente bien.
    Samanta tambien nos ha contado su realidad, pero no de la manera más correcta, nos ha metido a todas en un mismo saco y no se si lo ha hecho para vender más libros o por ignorancia (lo mismo que ignoraba que la maternidad no es sencilla)
    Me ha chocado mucho escuchar que perdemos calidad de vida, que mejor ser tias que madres, …. yo desde luego no lo comparto y es por esto por lo que la gran mayoría hemos saltado: aclarar que no todas pensamos igual.
    Me ha gustado mucho tu carta.
    Un saludo

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