Petos vaqueros y camisetas rojas

 

¿Quién tendría la dichosa idea? ¿A quién se le ocurriría coger a un grupo de chicos y chicas y ponerles un peto vaquero y una camiseta roja y ponerles a cantar canciones? ¿Y quién crearía ese ritmillo inconfundible (todas las canciones suenan igual) para ponerlo de fondo? Por si no os habíais dado cuenta, no soporto a los Cantajuegos. Lo siento, no puedo con ellos. Y puede que haya alguien leyendo esto que recuerde cuando en mis tiempos anteriores a la paternidad (y en los primeros posteriores) yo decía muy serio: “mis hijos nunca verán ni oirán a los Cantajuegos”. Yo iba a ser un papá superguay que pondría a sus hijos música superguay, y no “eso”. Pues no sólo no he podido mantener sus ojitos alejados de estos personajes, sino que, además, lo que es peor, algunas veces me sorprendo a mí mismo cantando sus canciones yo solo, intento dejar de hacerlo, lo consigo, y ¡al rato vuelvo! Con lo que he llegado a decir sobre ellos (que no voy a reproducir)…

 

Y lo peor de esta gente no es que hagan canciones y las canten, o que destrocen clásicos que todos conocemos desde niños, o que hagan que la taza, la tetera y toda la cubertería se te metan en la cabeza y no haya quien las saque.

 

 

Lo peor es que no tienen fin. No acaban nunca. Son como Los del Río con la Macarena. Ellos mismos se versionan, sacan discos con sus propias canciones en versión “superbailable” (que son iguales que las que no son “superbailables”). Y por si fuera poco, les salen grupos imitadores que son peores todavía que ellos, mirad:

 

cantajuegos-imitadores

 

Yo recuerdo mi niñez con canciones de Miliki, Parchís, Rosa León. A lo mejor había padres que pensaban de ellos lo mismo que yo de éstos, puede ser. Pero ahora, desde la distancia, no los veo ni parecidos en el blanco de los ojos. Creo que en unos hay un interés económico que les hace sacar y sacar y sacar discos (por llamarlos de alguna manera), que no parecía haber en los otros. Un intento de sacar lo máximo posible de lo menos posible, con un esfuerzo mínimo. Y así estamos. Con una música que es como una droga para los niños (no se qué tiene pero les encanta) y que obliga a los padres a sufrir cada vez que se la piden. En nuestra mano está, padres y madres, evitar que nuestros hijos sean absorbidos por estos seres. Hay vida, y música, más allá de los Cantajuegos. Aunque, pensándolo bien, se quedan como hipnotizados con ellos en la tele, y eso, durante al menos un ratito, nunca viene mal. Voy a ponerlos un poco…

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8 comentarios en “Petos vaqueros y camisetas rojas

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