Ojos que no ven…

 

Hoy la entrada va sin foto. No tengo foto que pueda describir el enfado que siento. Conmigo el primero, y con el mundo después. Este vídeo de Unicef muestra una situación por la que puede que pasen cada día millones de niños en el mundo, y es muy triste. Tan triste que hasta la propia actriz, una niña, no puede seguir adelante y al final sale corriendo mientras llora.

 

 

 

El experimento consiste en dejar a una niña sola primero en la calle y después en una cafetería, primero vestida con ropa limpia y cuidada y después vestida con ropa sucia y mal aspecto. Y comparar lo que ocurre. Las reacciones de la gente, empezando ya con las caras y los gestos nada más verla, son muy distintas en una situación y en otra. En el vídeo queda muy claro que nos dejamos guiar por las apariencias de las personas. Nada más ver a la niña, ya la hemos juzgado y hemos decidido que es buena o es mala, que realmente necesita ayuda o que está buscando jugárnosla. Incluso hay gente que llama al personal de la cafetería para pedir que se la lleven. Esconder los bolsos es lo mínimo que hacen.

 

 
¿Cuantos niños y niñas pasarán por algo así al cabo del día? ¿Cómo tienen que sentirse? Si la niña del vídeo es una actriz y no puede aguantarlo, imaginémoslo en una situación real. Con un niño que realmente necesita algo y no tiene “buen aspecto”. Es horrible, seguro. Y todo porque ha tenido la mala suerte de nacer en uno u otro sitio, o en una u otra familia. Así funciona el mundo que hemos creado, en el que participamos todos. Y no hace falta irse muy lejos para que esto pase. Ojo, que me incluyo a mí también. Mi enfado es, sobre todo, porque estoy seguro de que en alguna (o en muchas) ocasión he hecho algo parecido, y encima ni me he dado cuenta.

 

 

El video pertenece a esta campaña de Unicef que pretende concienciar sobre cómo la desigualdad amenaza el presente de estos niños y el futuro del mundo. Si no lo evitamos, las consecuencias dentro de unos años serán devastadoras. Si seguimos así, 69 millones de niños morirán por causas evitables hasta el año 2030. Y sin embargo, debería ser muy fácil cambiar esto. Hagámoslo. El primer gesto que deberíamos tener con los niños y niñas, conocidos o desconocidos, con un aspecto o con otro debería ser sonreír. Es gratis. Son niños, se les hace felices con muy poco… ¿Te apuntas? Yo empiezo desde ya.

 

Primero se llevaron a los judíos, pero como yo no era judío, no me importó.

Después se llevaron a los comunistas, pero como yo no era comunista, tampoco me importó.

Luego se llevaron a los obreros, pero como yo no era obrero tampoco me importó.

Más tarde se llevaron a los intelectuales, pero como yo no era intelectual, tampoco me importó.

Después siguieron con los curas, pero como yo no era cura, tampoco me importó.

Ahora vienen a por mí, pero ya es demasiado tarde.

(Martin Niemöller)

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6 comentarios en “Ojos que no ven…

  1. El ser humano es el único animal que… _busca la piedra para seguir tropezando en ella_ … y, no aprendemos, eh?
    Mientras sigamos pensando que “el miedo es libre” y nos sintamos disculpados con eso, la cobardía abrirá paso, como caja de Pandora.
    Gracias, papá.

    Le gusta a 1 persona

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