Enfermitos

Lavarse las manos al entrar, incluido el antebrazo, secarse con papel, primero las manos y luego el resto, y cerrar el grifo con el papel en la mano. Este es el proceso que hay que seguir al entrar en la unidad de neonatos, antes de ver y tocar a tu hijo. Tampoco puedes tener el reloj puesto, y, si sacas el móvil, ya no puedes volver a tocar a tu hijo. Después de cumplir con este protocolo, avanzas por el pasillo hasta la incubadora en la que está. Lo ves, te emocionas, y disfrutas de unos minutos juntos. Permiten hacerlo cuántas veces se quiera y a la hora que se quiera.

 

Cuando entras la primera vez, solamente tienes ojos para tu hijo. Te fijas en dónde está metido, qué está haciendo, cuántos cables tiene puestos… Te centras en ese tiempo que tienes, porque estás desconcertado por la situación, no esperabas que estuviera ahí. Si tienes suerte, lo puedes coger, o darle un biberón. Si no, te tienes que conformar con verlo, y, quizá, hacerle alguna caricia. Después te das cuenta de que hay más hijos que el tuyo. Más grandes y más pequeños. Más y menos enfermos. Más y menos independientes. Y también te das cuenta de que hay más padres y madres que tú. Más o menos esperanzados. Más o menos preocupados. Más o menos hechos a la rutina. Padres que puede que lleven, o les queden por delante, meses de ver a sus hijos en esas circunstancias.

 

Supongo que trabajar en un lugar así puede llegar a ser enormemente gratificante o enormemente desolador. Y seguro que el filo que separa una parte de otra es muy pequeño. Ves que llegan personitas muy pequeñas, demasiado pequeñas, que, en muchos casos, no pueden ni respirar por si mismas, y tienes que intentar que sigan vivas. Tienes que tratar con padres desesperados, a los que la primera vez que les explicas qué les pasa a sus hijos, la información que les das parece que les mata un poquito por dentro. Que te están oyendo pero no escuchando, porque solo pueden pensar en “¿por qué a mi hijo?”. Y que, después de oírte, salen como perdidos, y lloran en el pasillo. Pero también tienes que informarles de que su hijo está mejor, que respira por sí sólo, que va cogiendo peso, y que pronto saldrá de allí. Ésta seguro que es la parte fácil del trabajo. No me quiero ni imaginar como debe ser transmitir malas noticias. A todas esas personas que trabajan sacando adelante a estos enfermitos, GRACIAS, HACÉIS UN GRAN TRABAJO.

 

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Un comentario en “Enfermitos

  1. Muchísimas gracias a todos por cuidarnos tan bien a nuestras vidas!! Gran post q subscribo, pasé por ello hace casi un año, en el mismo sitio y en el mismo lugar. Gracias, y ojalá les llegarán estas palabras a tod@s los héroes /héroinas de la unidad de neonatología del clínico. Gracias por ayudar a nuestros bebes salir adelante. 😘😘

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